Errores que al cocinar te hacen engordar...
NO MEDIR LAS GRASAS
La mayoría calculamos las cantidades de grasa que usamos en vez de medirlas y esto puede suponer un aumento de calorías que ni te imaginas. Una cucharada de aceite de oliva, por ejemplo, tiene 120 calorías. Si se te va la mano y pones dos, ya tienes 240 calorías en el sartén antes de que hayas empezado a añadir los ingredientes.
CALCULAR LAS PORCIONES
Si estás tratando de bajar de peso, sabes que comer las porciones adecuadas es una de las partes más importantes. Bueno, pues los estudios han mostrado que somos malísimos para calcular las porciones. Así que hay que usar tazas medidoras o báscula, para estar seguros de comer dentro de los límites saludables.
COCER MAL LAS VERDURAS
Los vegetales son parte fundamental de una dieta balanceada y es bueno que trates de aumentar su consumo. Sin embargo, es importante que los prepares de la manera correcta para aprovechar al máximo sus beneficios.
La mayoría son mejor crudos, pero aún si los vas a cocer, hay algunos métodos mejores que otros, dependiendo de la verdura. Las papas, es mejor hornearlas que hervirlas, por ejemplo, y cocer al vapor es mejor para el brócoli que saltearla.
Sin embargo, hay una razón aún más importante. Si te sirves una porción de un brócoli hervido con ramilletes de coliflor y espinacas... es muy probable que desistas de tu comida sana y salgas corriendo a buscar otro alimento mucho más alto en calorías.
Preparar las verduras de una forma deliciosa te garantiza poder mantener una dieta sana por mucho tiempo, pasándola bien en el proceso.
SER ESCLAVO DE LA RECETA
Las recetas son una magnífica ayuda para preparar la comida, pero por supuesto que puedes (y deberías) ajustarlas a tus necesidades.
Si la receta pide mantequilla, sustituye por un buen aceite de oliva; si pide crema, por yogur y así podrás ahorrar muchas calorías sin perder sabor.
Probar MIENTRAS COCINAS
A la mayoría nos suena de lo más normal, pero esas porciones que comemos mientras cocinamos pueden hacer una verdadera diferencia.
Probar la comida que estás haciendo es normal, pero si el hambre te está haciendo comer de más, mejor llena un vaso con agua y toma un trago cada vez que te den ganas de picotear.
USAR DEMASIADO QUESO
El queso es delicioso, sin duda, pero la gente tiende a abusar de él al preparar su comida. Esto significa que consumes muchísima grasa y calorías de las que apenas y se dan cuenta. No vale el engaño de que "estás comiendo proteína" porque incluso los quesos frescos, como el feta, contienen más grasa que proteínas.
Deja el queso como un acompañamiento o condimento, pero no hagas de él la parte central de tu comida si quieres mantener un peso saludable.
NO USAR SUFICIENTE FIBRA
Si quieres un gesto sencillo pero muy poderoso para perder peso, sencillamente come más fibra. Según varios estudios, aumentando el consumo de fibra puedes empezar a perder peso como si estuvieras controlando tu dieta en todos los aspectos. Además, usar ingredientes altos en fibra te ayuda a evitar problemas de colesterol y presión sanguínea.
Para que mejore de inmediato tu salud, empieza a consumir más alimentos como lentejas, frijoles, garbanzos y otros muy ricos en fibras y nutrientes.

DEJARTE ENGAÑAR POR LAS GRASAS BUENAS
Últimamente hemos aprendido mucho sobre las grasas saludables. Es verdad que el aguacate o el aceite de oliva nos proporcionan nutrientes valiosísimos. Pero que sean así de nutritivos no significa que puedas comerlos sin medida o que no te engorden. Prefiere siempre estas grasas a las grasas que te engordan y causan daños a tu salud (mantequilla, manteca y otras grasas animales), pero recuerda que siguen siendo grasas y consúmelas con moderación.
DEJAR LAS SOBRAS POR AHÍ
Cuando terminas de comer, guarda las sobras lo más pronto posible. Si están por ahí es probable que acabes comiendo un poco más de lo que tenías pensado.

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